sábado, 29 de marzo de 2014

Voy a hacerte olvidar.

Vuelvo a estar ilusionada, lo que implica que ya no me preocupe nada; porque ahora, menos tú, todo está de más.

Te juro que adoro la manera que tienes cada noche de decirme: estoy aquí. Es la más sutil de las maneras y sé que puede parecer demasiado simple, pero de verdad que para mí es el indicativo de que el mundo no se ha acabado aún.

Lo peor son estas ganas locas de hablarte y que, sin embargo, tengo que aguantar porque entiendo no es lo más correcto.
No te preocupes, he aprendido que todo llega y además, no abandono, pues nada mata más una posibilidad que rendirse y dejar de esperar.

Lo único que está claro es que es primavera y que a parte de que la sangre altera, me haces muy feliz. Lo sé porque me pasa siempre que escribo y sólo podría explicarme bien sin palabras, a tiempo y a dulzura. 

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