jueves, 27 de diciembre de 2012

Viviendo rápido para no pensar.

Últimamente tengo la necesidad de escribir a todas horas y en cualquier espacio libre: folletos, hojas usadas, servilletas...
Es como si mi cabeza fuese un auténtico campo de batalla que el corazón bombardeara con todos sus sentimientos y emociones; y yo por impulsos y siempre a contrarreloj tuviese que plasmarlo, tuviese que expresarlo todo con detalle, entre tachones y palabras pasadas grabadas por alguien sin-nombre.
Debe ser que no quiero olvidar lo que siento, que quiero seguir teniendo una certeza que me diga: ¡sigues viva! y que acto seguido, sin pararme a pensar demasiado en lo que vendrá después ni en consecuencias absurdas, salga a buscar lo que me alegra los días, salga a buscar lo que verdaderamente valga la pena en este mundo triste y superficial.

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